Si eres “Millenial”, esta nota te causará nostalgia y, si eres de la “Generación Z”, pues… asombro. Ahora entenderás por qué.
Antes de que existieran los filtros, los reels, las tendencias y las stories, hubo una época en la que conectarse a internet implicaba seguir una serie de pasos que tomaban bastante tiempo.
¿Has escuchado hablar del internet dial-up? Pues esto era. Primero, había que desconectar el teléfono de la casa para poder conectar el cable a la computadora y así tener acceso a internet. Pero espera: para que funcionara, se debía introducir una recarga telefónica (sí, de las tarjetas de llamadas). Posteriormente, había que esperar a que el internet “subiera”, debido a que se caracterizaba por velocidades muy lentas de hasta 56 kbps, por lo que cada página para cargar duraba una eternidad.
¡Ah! Y no se puede dejar de mencionar que nadie podía comunicarse con nuestros padres, pues esta acción imposibilitaba usar el teléfono simultáneamente.
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Mucho antes, pero muchísimo antes que, Instagram, Facebook, Twitter y TikTok, entraran a la conversación, por allá por los 2000, existía un ecosistema digital muy distinto, tal vez desordenado, pero más personal y divertido. Hi5, MSN Messenger y por supuesto, MySpace, marcaron a toda una generación.
A diferencia de ahora, en esos años las redes no estaban dominadas por la desesperación de buscar views, hacerse viral o ganar seguidores. El único objetivo era socializar y construir en el camino su propia identidad.
Redes que marcaron una generación
Por ejemplo, en Hi5 se acumulaban amigos, se comentaban fotos con frases llamativas (brillos, tintineos, etc.), y lo más divertido se podía personalizar el perfil con fondo coloridos y estridentes, que a mucho hoy día, no les agradaría mucho.
De su lado, MySpace, digamos que era la versión más organizada y “elegante” de Hi5. En tu perfil no solo podías elegir tu wallpaper, también te daba la opción de colocar tu canción favorita, por lo que quien lo visitaba podría conocer tus gustos musicales, y las frases que reflejaban cómo te sentías esa semana.

Aunque MSN Messenger no era exactamente una red social, se convirtió en el corazón, y en uno de los recuerdos más entrañables, de aquella era digital. Podría decirse que era el “WhatsApp” de esos tiempos. “Voy a conectarme” era la frase que se escuchaba entre los jóvenes, quienes entre zumbidos y emoticones (lo que hoy conocemos como emojis) se pasaban horas y horas conversando después de la escuela.
Mirar hacia atrás no solo provoca nostalgia; también nos hace entender cuánto ha cambiado el mundo digital con las redes sociales, cómo lo auténtico parece haberse perdido y cómo la emoción de “conectarse” ya no se disfruta de la misma manera.


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