Caminando sin dirección quedaron los afectados en los alrededores de sus viviendas ennegrecidas por el siniestro, el que además consumió sus ajuares y desplomó los techos.
El fuego dejó a la intemperie más de 22 personas, entre ellas, niños y envegencientes.
La mayor parte de estas moradas estaban construidas de zinc y madera. Los afectados se quejaron del servicio del 9-1-1. Alegan que tardaron más de una hora en llegar al lugar.
Otro elemento que dicen no les favoreció, fue la escasez del agua.
Esperan que el Gobierno tras conocer esta realidad, vaya en su auxilio lo más pronto posible.

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