En sectores del Gran Santo Domingo y otras partes del país, residentes buscaron lugares seguros paras sus vehículos. En cambio, en barrios que los vehículos permanecieron en las calles, las ramas de los árboles cayeron encima de carros, yipetas, camiones estacionados en las vías públicas.
Además de los escombros esparcidos en las calles, piedras fueron arrojadas en la avenida 30 de Mayo, desde el mar, lo que obligó a las autoridades policiales a impedir la circulación vehicular y la entrada de personas al área.
Redactores de Hoy realizaron un recorrido y comprobaron que la gente amaneció limpiando los frentes de las casas, de las ramas de árboles y empacaba desperdicios sólidos, para depositarlos en los camiones recolectores de basura de los ayuntamientos o en las unidades que se agenciaban para despejar las áreas.

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