miércoles, 12 de agosto de 2026

Nueva Zelanda es como estar dentro de un cuadro

 

En Queenstown, prácticamente desde cualquier lugar que mires ves un paisaje espectacular.

Playa del Monte Maunganui

Playa del Monte MaunganuiPAMELA RAMOS                                                                                                                                             Nueva Zelanda era un destino que desde hace años tenía en mi radar. Había, además, un motivo muy especial para visitarla: la boda de una buena amiga que es de allí y a quien conocí durante unos años que vivimos en Roma, Italia. 

Aterricé en Auckland, en la isla Norte, y tras una corta escala tomé otro vuelo hacia Rotorua. Me esperaban mi amiga Mia y su pareja Lev. Rotorua es conocida por su actividad geotérmica y su cultura maorí. No hace falta buscar demasiado para encontrarla: caminando por la ciudad puedes ver vapor saliendo del suelo y respiraderos termales.

Uno de los lugares que más me impresionó fue Kuirau Park, un parque gratuito con senderos perfectamente marcados entre piscinas de lodo hirviendo, zonas de vapor y pequeños estanques termales. 

Parque Kuirau

Parque KuirauPAMELA RAMOS

Hay letreros recordándote que no debes salirte del camino porque algunas zonas pueden ser peligrosas y el agua o vapor puede sobrepasar los 100 grados. Fuimos también al Lago Azul o Tikitapu, donde nadamos, aunque el agua estaba bastante fría. Allí hay un mirador desde donde se ven el Lago Azul y el Lago Verde o Rotokakahi, considerado sagrado para los maoríes y donde no está permitido nadar.

Lago azul o Tikitapu

Lago azul o TikitapuPAMELA RAMOS

Otro de mis lugares favoritos fue el bosque Whakarewarewa, conocido como The Redwoods, donde enormes secuoyas californianas, plantadas hace más de cien años, crean un paisaje impresionante. Hay diferentes recorridos y también una experiencia de puentes colgantes entre los árboles. Nosotros simplemente caminamos por los senderos del bosque.

 Esa noche tuvimos una experiencia que no podía faltar en Rotorua: una inmersión en la cultura maorí. Recorrimos una aldea mientras nos explicaban sus tradiciones y después disfrutamos de un banquete hangi, donde la comida se cocina lentamente bajo tierra utilizando piedras volcánicas.

Comida cocinada en Hangi, experiencia Mitai Maori

Comida cocinada en Hangi, experiencia Mitai MaoriPAMELA RAMOS

 Todo tenía un ligero sabor ahumado y estaba delicioso. Para terminar, presenciamos una danza ceremonial haka. Los sonidos, los movimientos y la intensidad de los gestos hicieron que fuera una de esas experiencias que cuesta explicar con palabras.

Los siguientes días, más tranquilos, fuimos a la playa de Mount Maunganui e incluso disfrutamos de un día en Polynesian Spa, un complejo de piscinas termales provenientes de dos manantiales geotérmicos. Las piscinas tienen temperaturas de entre 33°C y 42°C. Uno encuentra desde agua agradablemente caliente hasta otra donde entrar requiere un poco más de valentía. 

Pamela junto a Milford Sound

Pamela junto a Milford SoundFUENTE EXTERNA

Después llegó el momento de conocer la isla Sur. Volamos a Queenstown. Desde el primer momento parecía que había entrado en un cuadro. La ciudad está rodeada por los Alpes del Sur y prácticamente cualquier dirección en la que mires tiene un paisaje espectacular. 

Vista desde mi balcón en Queenstown

Vista desde mi balcón en QueenstownPAMELA RAMOS

Desde Queenstown hice una excursión a Milford Sound, un fiordo dentro del Parque Nacional Fiordland. El trayecto fue largo, unas cuatro horas en bus con varias paradas, pero cada parte del camino parecía más bonita.

 Luego tomamos un barco para recorrer el fiordo. Me habían dicho que, si tenía suerte, llovería, y tuve suerte. Llovió. ¡Y mucho! La lluvia hace aparecer cientos de pequeñas cascadas temporales en los acantilados. Verlas caer por todas partes fue impresionante. 

Los últimos días los pasé haciendo senderismo por Queenstown, disfrutando de los paisajes, celebrando una pequeña despedida de soltera y, finalmente, asistiendo a la boda de mi amiga.

 Si tuviera que resumir Nueva Zelanda en una frase, sería sencilla: es como pasar 10 días caminando dentro de un cuadro.Avatar del Listín Diario 

PAMELA RAMOS/ESPECIAL PARA LDColonia, Alemania

No hay comentarios: