San Zenón: el ciclón que devastó Santo Domingo en 1930
La magnitud del desastre dificultó el registro preciso de las víctimas y puso a prueba la capacidad de las autoridades para atender la emergencia

Daños causados por el ciclón San Zenón El 3 de septiembre de 1930, Santo Domingo enfrentó uno de los episodios más devastadores de su historia. Ocurridó con apenas apenas dos semanas después de que Rafael Leónidas Trujillo asumiera la Presidencia de la República.
El ciclón San Zenón golpeó directamente la capital dominicana cuando la ciudad apenas comenzaba a superar los 50,000 habitantes y dejó a su paso miles de muertos, heridos, viviendas destruidas y una infraestructura urbana prácticamente colapsada.
Este fenómeno atmosferico alcanzó al país como un huracán de categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, de acuerdo con registros de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
Asimismo, el Centro Nacional de Huracanes lo incluye entre los ciclones tropicales más mortíferos de la cuenca atlántica, donde se estima que en la República Dominicana hubieron entre entre 2,000 y 8,000 personas personas fallecidas.
Una ciudad vulnerable ante un fenómeno extremo
El impacto de San Zenón no solo se relaciona con la fuerza del huracán, sino que las condiciones de vida en aquellos tiempos no contaba con las estructuras que existe en la actualidad.
Una parte importante de las viviendas estaba construida con madera, tablas, palma, yagua y techos de zinc o materiales ligeros, estructuras mucho más vulnerables ante vientos huracanados. En el Archivo General de la Nación ha documentado que en los sectores populares abundaban las construcciones precarias y que el ciclón dejó barrios enteros devastados.
Los barrios ubicados fuera de la antigua ciudad amurallada fueron algunos de los más afectados. Entre ellos aparecen Villa Francisca, Villa Duarte, Ciudad Nueva y sectores de Borojol, donde numerosas viviendas fueron destruidas.
La antigua Ciudad Colonial, cuyos edificios estaban construidos principalmente en piedra y mampostería, resistió mejor que las zonas de viviendas ligeras. La diferencia entre ambos tipos de construcción quedó expuesta por la fuerza del ciclón.
Sin las alertas y comunicaciones de hoy
La población dominicana no contaba con sistemas de vigilancia meteorológica, comunicación masiva y protección civil.
Las advertencias meteorologicas dependían de medios de comunicación de la época principalmente vía radios ya que no existían el Centro Nacional de Huracanes, la NOAA ni los actuales sistemas de pronóstico.

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