De los 27 pozos que existen en esa zona, desde hace 40 años, apenas 15 funcionaban precariamente; los demás llevaban hasta 15 años fuera de servicio por caducidad. Por ese motivo en estos momentos son sometidos a rehabilitación para que aporten dos mil galones de agua por minuto cada uno.
Ante la sequía que no cede y la disminución del nivel de los embalses y los ríos, obreros, técnicos y equipos pesados trabajaban las 24 horas para que en las próximas dos semanas los primero diez pozos comiencen a bombear el líquido hacia la estación de El Tamarindo.

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