jueves, 7 de julio de 2011

Es experto en seguridad, el israelí que mató supuesto atracador esta mañana en el centro de la ciudad

GABRIEL LIPOVETSKY TRABAJA EN LA PROTECCIÓN DE EMPRESAS Y HA SIDO CONSULTADO SOBRE EL TEMA EN PROGRAMAS COMO EL DE NURIA PIERA
Santo Domingo

El ciudadano israelí que cuando paseaba su perro esta mañana respondió un intento de asalto matando a tiros a uno de los supuestos atracadores, ha sido identificado como Gabriel Lipovetsky, un ciudadano israelí que se dedica en el país, precisamente, a brindar seguridad a empresas privadas.

Lipovetsky recibió un rasguño en un brazo cuando los supuestos atracadores le dispararon. El joven a quien mató, Pablo Dionisio Valdez, de 22 años, se habría subido en el motor de su cómplice, tras recibir dos disparos hechos por Lipovetsky, se desmayó y cayó del motor.

El israelí es considerado en el país como un experto en materia de seguridad siendo consultado, incluso, por programas como el de la periodista Nuria Piera, quien requirió su opinión sobre la instalación de cámaras de vigilancia para monitorear la delincuencia en la ciudad de Santo Domingo. En ese momento, calificó el sistema de improvisado, porque no hubo planificación ni investigación de campo y señaló que fue instalado “con un método precario sin las condiciones para realizar una efectiva cobertura”.

LA MUERTE
El supuesto intento de atraco contra Lipovetsky se produjo en la céntrica y concurrida intersección entra la calle Carmen Mendoza de Cornielle y la avenida 27 de Febrero.

El hecho ocurrió pasadas a las siete de la mañana. Valdez habría intentado atracar a Lipovetsky junto a otro joven que lo esperaba en una motocicleta, quien, al producirse el tiroteo, huyó. Tras ser herido, el supuesto atracado, trató de escapar pero se desmayó, muriendo posteriormente.

El cadáver de Pablo Dionisio Valdez fue levantado poco después por agentes policiales y llevado a Patología Forense.

A media mañana de hoy, ciudadanos consultados en el entorno del lugar decían desconocer el suceso y se evidenciaba hermetismo de empleados de los establecimientos comerciales ubicados en los alrededores. No obstante, poco después de ocurrir el crimen, vecinos de la zona, se habían quejado por la cantidad de asaltos que se producen y por la ausencia de agentes policiales en el área.

Del hecho sólo queda una mancha de sangre en la acera de un colmado donde los empleados dicen no haber visto nada y desconocer lo sucedido porque “estaban durmiendo cuando se produjeron los disparos”.

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