a limitada presencia militar se concentra únicamente en la custodia de la vivienda donde se encuentran Rafael Núñez Rosario y Reyes Núñez Rosario, parientes de la niña

Disminuyen los rescatistas en la busqueda de Bianna Genao.Al cumplirse un mes de la desaparición de la niña Brianna Genao González, de tres años de edad, ocurrida el pasado 31 de diciembre en la comunidad de Barrero, municipio de Imbert, no existen pistas que permitan establecer su paradero, mientras la esperanza de encontrarla con vida parece desvanecerse entre familiares y comunitarios.
Con el paso de las semanas, la intensa búsqueda desplegada durante los primeros días ha disminuido considerablemente.
Los organismos de rescate y seguridad que inicialmente se mantuvieron activos en la zona han tomado un receso, y ya no se observa el mismo nivel de operativos que caracterizó las primeras tres semanas tras la desaparición.
Los residentes de Barrero han intentado retomar su cotidianidad, luego de un periodo marcado por la tensión y la desconfianza.
Durante los operativos, muchos campesinos vieron limitadas sus labores agrícolas, debido a que cualquier persona que portara herramientas de trabajo como machetes o palas era considerada sospechosa mientras se realizaban las búsquedas en fincas y áreas rurales.
Ya los niños asisten con regularidad a los centros educativos, los visitantes entran y salen con facilidad de dicha comunidad y, a un mes del lecho, ya se percibe que las cosas están volviendo a la normalidad.

Perímetro de búsqueda para desaparición de Brianna Genao.
Dinora Castillo, vecina de los familiares de la menor, denunció que actualmente no hay presencia activa de los organismos de búsqueda en la comunidad.
Indicó que la limitada presencia militar se concentra únicamente en la custodia de la vivienda donde se encuentran Rafael Núñez Rosario (Papito) y Reyes Núñez Rosario, parientes de la niña, quienes han sido señalados como sospechosos del caso.
Castillo aseguró que ambos habrían confesado supuestamente haber ocultado el cuerpo de la menor, pero sostuvo que dichas declaraciones se produjeron tras recibir presuntas agresiones físicas durante los interrogatorios, versión que ha generado preocupación y rechazo entre los comunitarios.
La residente explicó que, tras la desaparición de Brianna, vive en estado de alerta permanente, al ser madre de tres niñas.
Señaló que Barrero era una comunidad tranquila, donde las familias criaban a sus hijos sin mayores temores, ya que “todos se conocen y la mayoría de las personas son trabajadoras”.
Rafael Cruz, otro comunitario de Barrero, criticó el trato que, según dijo, reciben los dos parientes señalados. Afirmó que no tienen vinculación con la desaparición de la menor y que cualquier declaración que hayan ofrecido habría sido producto de maltratos físicos.
“Así cualquiera habla a punta de palos”, expresó Cruz, quien calificó a los detenidos como “otras víctimas de esta situación”. Denunció además que no se les permite comunicarse con otras personas, recibir visitas ni alimentos con regularidad, y que viven bajo custodia constante.
El comunitario sostuvo que ambos necesitan atención psicológica, al considerar que se encuentran traumatizados por lo ocurrido.
Los residentes de Barrero mantenían la expectativa de que la participación de agentes del FBI pudiera aportar nuevas pistas que ayudaran a esclarecer el caso; sin embargo, hasta el momento, no se han reportado avances significativos que arrojen luz sobre la desaparición de la menor.
RECUENTO DE LOS HECHOS
Brianna Genao González fue vista por última vez alrededor de las 5:00 de la tarde en una vivienda de dos niveles, color verde, donde se encontraba con familiares maternos, en la comunidad de Barrero, Imbert. Ese mismo día fue reportada oficialmente como desaparecida.
Equipos de búsqueda localizaron una zapatilla rosada en las ruinas de una vivienda, a unos 100 metros del lugar donde la niña fue vista por última vez.
Las autoridades intensificaron las labores de rastreo con la participación del Ministerio Público, Policía Nacional (Dintel y SWAT), Defensa Civil, Rescate Ámbar, el Sistema 9-1-1, familiares y comunitarios.
Alrededor de 70 personas, divididas en siete equipos tácticos, recorrieron zonas montañosas, pendientes y derrumbaderos.

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