El calor está afectando a la humanidad, ocasionando enfermedades, aumentando las emigraciones, reduciendo la capacidad de trabajo y dañando los ecosistemas del mundo, según estudio de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Explicaron que los efectos del calor están repercutiendo de múltiples formas en la mortalidad, los medios de subsistencia, los ecosistemas, los sistemas de salud, agrava riesgos como las enfermedades transmitidas por vectores y por el agua y los factores de estrés para la salud mental, en especial entre las poblaciones vulnerables.
Dijeron que el dengue se destaca por ser la enfermedad transmitida por mosquitos que experimenta un crecimiento más rápido en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer esa enfermedad, de la cual nunca se habían notificado tantos casos como en la actualidad.
Otro de los efectos del calor es el estrés térmico, que es un problema creciente. Más de un tercio de la fuerza de trabajo mundial (1,200 millones de personas) se enfrenta a riesgos asociados al calor en el lugar de trabajo en algún momento del año, particularmente en los sectores de la agricultura y la construcción. Y el calor no solo conlleva repercusiones para la salud, sino que también acarrea pérdidas de productividad y socava los medios de subsistencia.
En su informe sobre el estado del clima mundial, la Organización confirma que los 11 años comprendidos entre 2015 y 2025 han sido los 11 años más cálidos jamás registrados.
El desequilibrio energético de la Tierra es el más elevado en los últimos 65 años.
Durante los dos últimos decenios, el océano ha absorbido cada año el equivalente a cerca de 18 veces la cantidad de energía consumida anualmente por la humanidad. Los fenómenos meteorológicos extremos afectan a millones de personas y entrañan costos multimillonarios.
“Observar hoy para proteger el mañana” es el tema del Día Meteorológico Mundial.
En 2023, solo alrededor de la mitad de los países proporcionaban servicios de alerta temprana relacionados con el calor adaptados a las necesidades del sector de la salud, y aún eran menos los que habían integrado plenamente la información climática en los procesos de adopción de decisiones en materia de salud.
La integración de los datos meteorológicos y climáticos en los sistemas de información sobre la salud es sumamente urgente. Solo así las instancias decisorias podrán dejar atrás las respuestas reactivas para empezar a adoptar medidas proactivas de prevención que salven vidas.
El emblemático informe de la OMM sobre el estado del clima mundial se ha presentado hoy 23 de marzo, Día Meteorológico Mundial, cuyo tema es “Observar hoy para proteger el mañana”.
Por primera vez, en el informe se incluye el desequilibrio energético de la Tierra como uno de los indicadores climáticos clave.
Episodios extremos y sus efectos
En un suplemento al informe se presenta un resumen de los episodios extremos acaecidos, elaborado a partir de aportaciones de miembros de la OMM, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Observatorio de Desplazamiento Interno (IDMC), la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Este suplemento se centra en los aspectos meteorológicos y sus consecuencias en los desplazamientos de población y la seguridad alimentaria.
Los fenómenos meteorológicos extremos conllevan efectos en cadena en la producción agrícola. La inseguridad alimentaria provocada por el clima se considera ahora un riesgo, cuyos efectos alteran la estabilidad social, afectan a las migraciones y merman la seguridad biológica a través de la propagación de plagas de plantas y enfermedades de animales.
Asimismo, sigue ocasionando nuevos desplazamientos de población, desplazamientos secundarios y desplazamientos prolongados en todo el mundo, cuyas consecuencias son especialmente graves en las regiones frágiles y afectadas por conflictos. Los efectos en cadena y combinados de múltiples desastres limitan drásticamente la capacidad de las comunidades vulnerables para prepararse frente a las perturbaciones, recuperarse de ellas y adaptarse a sus efectos.
Mensajes clave
· En el informe de la OMM titulado Estado del clima mundial en 2025 se confirma que los 11 años del período comprendido entre 2015 y 2025 han sido los 11 años más cálidos, y que 2025 fue el segundo o tercer año más cálido jamás registrado, al superar en cerca de 1,43 °C la media del período 1850-1900. Los fenómenos extremos, como el calor intenso, las lluvias torrenciales y los ciclones tropicales, causaron trastornos y devastación, evidenciando la vulnerabilidad de las economías y sociedades.
· El océano sigue calentándose y absorbiendo dióxido de carbono. La extensión del hielo marino del Ártico fue la más baja jamás registrada o cercana a serlo, mientras que la de la Antártida fue la tercera más baja. El derretimiento de los glaciares continúa sin tregua.
· “El clima mundial se encuentra en una situación de emergencia. Estamos llevando el planeta a traspasar sus límites”, afirmó el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres.
· “La humanidad acaba de vivir los 11 años más cálidos. Cuando la historia se repite 11 veces, ya no es casualidad: es una evidencia que nos obliga a actuar”, añadió Guterres.
· Temperatura media mundial cerca de la superficie
· Los últimos 11 años han sido los más cálidos registrados.
· En 2025, la temperatura media mundial estuvo 1,43 ± 0,13 °C por encima del promedio preindustrial (1850-1900), influenciada por condiciones asociadas a La Niña. El año 2024, marcado por un fuerte El Niño, sigue siendo el más cálido registrado. DE EL NACIONAL


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