Dimitrova nació en Bulgaría, pero tres semanas de vacaciones en RD se han convertido en 34 años
- Una publicación en un periódico en Los Angeles fue la puerta que abrió el camino de Sánchez a RD

Félix Sánchez, María Dimitrova y Héctor J. Cruz, luego de una entrevista en el Listín Diario No nacieron en República Dominicana, pero terminaron encontrando aquí una parte esencial de sus vidas.
Antes de levantar medallas y convertirse en referentes del deporte nacional, Félix Sánchez y María Dimitrova llegaron al país por caminos completamente distintos. Él nació en Nueva York, hijo de dominicanos; ella en Bulgaria, y llegó al Caribe cuando apenas era una niña. El destino, sin embargo, terminó poniéndolos bajo la misma bandera.
Dimitrova tenía apenas seis años cuando llegó a República Dominicana en 1992. Sus padres viajaban originalmente hacia Canadá, donde habían conseguido contratos de trabajo, pero hicieron una parada en el país luego de que unos vecinos búlgaros les hablaran de Cabarete, Puerto Plata.
La escala que originalmente era de una semana terminó convirtiéndose en 34 años.

Félix Sánchez y María Dimitrova llegaron por casualidad, pero hicieron historia para RD - parte 2
“Mis padres desde que llegaron se enamoraron de este país y dijeron ‘no, cambio de planes, aquí nos quedamos’”, contó Dimitrova al Listín Diario al ser entrevistada en la sección Palco de Grandes Ligas, que dirige el editor deportivo Héctor J. Cruz.
Su padre, quien había sido policía y militar en Bulgaria, encontró en sus conocimientos de defensa personal una forma de ganarse la vida y creó una empresa de seguridad en el país. Su madre, graduada de medicina, aprendió español y se dedicó a la educación. Hoy trabaja como profesora en un destacado colegio bilingüe.
María creció entre dos culturas, pero fue en República Dominicana donde construyó su identidad deportiva y personal. Aquí desarrolló una carrera que la llevó a convertirse en la principal figura del karate dominicano y a conquistar múltiples medallas para el país, incluyendo su sexto oro consecutivo en Juegos Centroamericanos y el séptimo de su carrera.
Félix Sánchez
La historia de Félix tiene otro recorrido. Nació en Nueva York, donde sus padres dominicanos se conocieron. Su madre era de Santo Domingo y su padre de Hato Mayor.
Cuando sus padres se divorciaron, su madre se trasladó con él hasta San Diego, California, buscando comenzar una nueva etapa. Allí Félix creció junto a ella y su abuela materna, Eliana Gómez.
Aunque nació en Estados Unidos y desarrolló allí buena parte de su vida, las raíces dominicanas nunca estuvieron lejos.
La oportunidad de defenderlas internacionalmente apareció casi por casualidad. En 1999, mientras competía para su universidad en California, un periodista mexicano lo entrevistó pensando que era mexicano por su apellido. Félix le aclaró que era dominicano y que uno de sus sueños era representar al país de sus padres.
La nota publicada por el periodista terminó llegando hasta Manny Mota, quien hizo las gestiones para ponerlo en contacto con la Federación Dominicana de Atletismo.
Poco después, su entrenador recibió la noticia que cambiaría su carrera.
“Cuando él me dijo que me estaban procurando para unirme a la selección, le dije ‘Sí, dile que sí, ¿cuándo es?’”, recuerda Sánchez.
Ese “sí” lo llevó a representar a Dominicana en los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999. Después vendrían los títulos mundiales, los oros olímpicos y una carrera que lo convirtió en la mayor figura del atletismo dominicano. DE LISTIN DIARIO

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