
El partido se adelantó cinco horas, para cumplir con un toque de queda, y se disputó a puerta cerrada como medida de seguridad por los saqueos y disturbios que han ocurrido cerca del estadio y en otros sectores de Baltimore desde el lunes, cuando tuvo lugar el funeral de Freddie Gray, un hombre negro de 25 años que sufrió una lesión fatal de la espina dorsal mientras estaba detenido por la policía.
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