viernes, 11 de enero de 2013

Cruz Roja denuncia dificultades de realojo de damnificados por seísmo Haití


ADVIRTIÓ DE LOS PELIGROS "A LOS QUE SE EXPONEN QUIENES VIVEN EN CAMPAMENTOS, COMO INSEGURIDAD Y VULNERABILIDAD A DESASTRES NATURALESEFE
Ginebra
La Federación Internacional de la Cruz Roja (CICR) denunció hoy las "inmensas dificultades" que siguen existiendo en Haití para realojar en viviendas permanentes a los miles de damnificados que dejó el terremoto de hace tres años y que aún siguen viviendo en campamentos provisionales de acogida.
Alexandre Claudon, representante de la FICR en Haití, admitió que durante la fase de emergencia tras el terremoto "los campamentos eran una necesidad a corto plazo para damnificados que no tenían donde vivir", pero recordó que "esa etapa terminó hace mucho".
"Tres años después, seguimos tropezando con inmensas dificultades", declaró Claudon, que subrayó que la prioridad de la FICR es ayudar a estas personas a mudarse a otros alojamientos.
En un comunicado, el responsable de la FICR advirtió de los peligros "a los que se exponen quienes viven en campamentos, como inseguridad y vulnerabilidad a desastres naturales, a lo que se suma el creciente riesgo de contraer el cólera y otras enfermedades".
Tres años después del catastrófico terremoto que dejó un saldo de 217.300 muertos y 2,1 millones de personas sin techo, la Cruz Roja sigue trabajando para que miles de damnificados alojados en campamentos temporales puedan mudarse a viviendas permanentes.
Claudon afirmó que el terremoto "fue una de las emergencias más complejas con la que tuvimos que vérnoslas desde hace mucho tiempo".
"La gente tal vez se pregunte por qué tantas personas aún no disponen de un techo, pero cuestiones básicas como saber quién posee los terrenos donde podemos construir o cómo los desempleados podrán pagar el alquiler continúan complicando seriamente el proceso de reconstrucción", explicó el responsable de la FICR.
Cruz Roja destacó no obstante que se ha hecho mucho, ya que desde el seísmo del 10 de enero de 2010, el número de personas que viven en campamentos ha pasado de 1,5 millones a alrededor de 350.000.
Este movimiento internacional ha ayudado a unas 40.000 familias (200.000 personas aproximadamente) a encontrar lugares más seguros donde vivir, cifra que representa más de un tercio del número de damnificados realojados por todos los organismos de ayuda.
De esas 40.000 familias, más de 10.000 (unas 50.000 personas) se beneficiaron de un innovador programa de reasentamiento.
Además de la ayuda para el alquiler, el programa prevé subsidios para medios de subsistencia y posibilidades de formación a fin de contribuir a que las familias puedan obtener por sí mismas sus ingresos y seguir pagando el alquiler por cuenta propia.

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